La Biblioteca Nacional de España es una de las instituciones culturales más importantes de nuesto país. Su misión es conservar el patrimonio bibliográfico y documental español. Este organismo público se encarga de reunir, catalogar y proteger las publicaciones editadas en España. Entre sus fondos hay libros, revistas, mapas, grabados, dibujos, partituras o folletos. Además de conservar estos materiales, la biblioteca también trabaja para difundirlos.
Visitar la Biblioteca Nacional es una experiencia diferente en Madrid. No suele aparecer en los itinerarios más habituales, pero merece mucho la pena. Puede ser una buena idea si ya has visitado la ciudad en otras ocasiones. También resulta muy interesante si tienes pensado entrar en el Museo Arqueológico Nacional, ya que ambos espacios comparten edificio.
En este post te cuento todo lo que tienes que saber para visitarla.
Dónde está y cómo llegar
En transporte público:
- metro; línea 4 (Colón, Serrano)
- bus: 1, 5, 9, 14, 19, 21, 27, 37, 45, 51, 53, 74, 150 y C03.
Horario
- Biblioteca: lunes a viernes de 10 a 20h.
- Exposiciones: lunes a sábado de 10 a 20h. y domingos y festivos de 10 a 14h.
- Exposiciones 2ª planta: lunes a viernes de 9:30 a 20h. Sábados de 9:30 a 14h. Domingos y festivos cerrado.
Tarifa
La entrada a la Biblioteca Nacional de España es gratuita.
Puede visitarse por libre o mediante visita guiada. Tanto para la colección permanente como para las temporales debes apuntarte.

Historia de la Biblioteca Nacional de España
La historia de la Biblioteca Nacional de España comienza a principios del siglo XVIII. Su origen está ligado al reinado de Felipe V, primer monarca de la dinastía borbónica.
El 29 de diciembre de 1711 el rey aprobó el proyecto de crear una gran biblioteca pública. Su objetivo era fomentar el estudio y reunir obras importantes para el conocimiento. La nueva institución abrió sus puertas el 1 de marzo de 1712 con el nombre de Real Biblioteca Pública. Desde el principio se pensó como un lugar abierto a estudiosos e investigadores.
Los primeros fondos procedían de las colecciones privadas de los monarcas españoles. También se añadieron libros traídos de Francia y bibliotecas pertenecientes a nobles y eruditos. Con el paso del tiempo, estos materiales formaron el núcleo inicial de la colección.
Muy pronto se estableció una norma que ayudó a aumentar el número de obras. En 1716 se creó un privilegio real que obligaba a entregar un ejemplar de todo lo que se imprimiera en España. Esta medida fue el antecedente del actual depósito legal.
Gracias a esta obligación, la biblioteca empezó a recibir de forma constante nuevas publicaciones. De esta manera se convirtió en el principal centro de conservación de la producción editorial española.
Durante más de un siglo la institución dependió directamente de la Corona. Sin embargo, en 1836 cambió su situación administrativa. A partir de ese momento pasó a depender del Estado y comenzó a utilizar el nombre de Biblioteca Nacional.
A lo largo del siglo XIX la colección siguió creciendo. Muchas obras antiguas ingresaron tras las desamortizaciones y gracias a donaciones de coleccionistas y bibliófilos. Estas incorporaciones ampliaron de forma notable sus fondos.
El edificio actual del paseo de Recoletos comenzó a utilizarse en el siglo XIX. Allí se instaló definitivamente la biblioteca dentro del Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, que comparte con el Museo Arqueológico Nacional.
Durante el siglo XX y comienzos del XXI la institución continuó modernizándose. Se ampliaron los depósitos para conservar millones de documentos y se desarrollaron sistemas informáticos para gestionar los catálogos.
En 1993 se inauguró una gran sede de almacenamiento en Alcalá de Henares. Este edificio cuenta con kilómetros de estanterías destinadas a guardar libros y documentos.
Pocos años después la biblioteca también empezó a ofrecer servicios en internet. En 1996 se puso en marcha su primera página web y con el tiempo se crearon proyectos de digitalización para facilitar el acceso a las colecciones.
En la actualidad, la Biblioteca Nacional de España sigue cumpliendo la misma misión que tenía hace más de tres siglos. Su objetivo es conservar, estudiar y difundir el patrimonio bibliográfico del país.
Gracias a esta labor, millones de documentos siguen protegidos y disponibles para investigadores, estudiantes y visitantes. La institución se ha convertido así en una pieza clave de la cultura española.
El edificio
El proyecto del edificio comenzó en la segunda mitad del siglo XIX. La intención era reunir en un mismo lugar varias instituciones culturales importantes.
El primer diseño fue obra del arquitecto Francisco Jareño. Su propuesta se inspiraba en la arquitectura clásica y buscaba transmitir estabilidad y prestigio. Las obras empezaron en 1866, aunque avanzaron con lentitud durante varios años.
Más tarde el arquitecto Antonio Ruiz de Salces continuó el proyecto. Introdujo algunos cambios y fue el encargado de finalizar el edificio.
El conjunto se inauguró oficialmente en 1892, coincidiendo con las celebraciones del cuarto centenario del viaje de Cristóbal Colón a América.
La arquitectura del edificio suele definirse como neoclasicismo ecléctico. Este estilo combina elementos inspirados en la arquitectura clásica con la monumentalidad típica de finales del siglo XIX. El resultado es un edificio solemne y equilibrado, pensado para transmitir la importancia de las instituciones que alberga.
La fachada principal da al paseo de Recoletos y es uno de los elementos más reconocibles del conjunto. Uno de los elementos más llamativos es la gran escalinata que conduce a la entrada principal. Desde aquí se accede al pórtico con columnas de estilo clásico.
En la escalinata se encuentran varias esculturas que representan figuras clave de la cultura y el pensamiento hispánico. Entre ellas destacan Miguel de Cervantes y Lope de Vega, dos de los escritores más importantes de la literatura española. Junto a ellos aparecen también Isidoro de Sevilla, Alfonso X de Castilla, Antonio de Nebrija y Juan Luis Vives.
Las colecciones de la Biblioteca Nacional de España
La Biblioteca Nacional de España conserva una de las colecciones documentales más importantes del país. Sus fondos reúnen millones de obras relacionadas con la historia, la literatura, la ciencia y la cultura.
Parte de este patrimonio puede conocerse a través de las exposiciones abiertas al público. Estas muestras permiten descubrir algunos de los documentos que normalmente se guardan en los depósitos de la biblioteca.
A lo largo del año la institución organiza exposiciones temporales. En ellas se muestran libros antiguos, grabados, mapas, manuscritos u otros materiales procedentes de sus colecciones.
Además, la biblioteca cuenta con una exposición permanente que permite acercarse a la historia del libro y del conocimiento: El Infierno y las Maravillas. El nombre de la exposición hace referencia a una antigua tradición de muchas bibliotecas. Durante siglos, el llamado “infierno” era el lugar donde se guardaban los libros prohibidos o considerados peligrosos. A lo largo del recorrido se muestran documentos originales y recursos interactivos. El objetivo es explicar cómo se ha transmitido el conocimiento desde la antigüedad hasta la actualidad.
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