Última actualización: mayo 2026.
¿Estás pensando en hacer el Camino de Santiago pero el Camino Francés te parece un festival de gente? Si buscas naturaleza salvaje, ampollas épicas y paisajes que parecen sacados de El Señor de los Anillos, el Camino Primitivo en Asturias es tu sitio.
No te voy a mentir: no es un paseo por el parque. Es la ruta más antigua, la más auténtica y, sí, la que más va a poner a prueba tus gemelos. Pero que no cunda el pánico. En este post vamos a desgranar paso a paso el recorrido por tierras asturianas, desde la sidra de Oviedo hasta las montañas de Grandas de Salime, para que sepas exactamente dónde te estás metiendo.
Prepárate, porque aquí la historia no se lee, se camina. ¡Arrancamos!
Un poco de historia: El primer «influencer» fue un Rey (Alfonso II)
Si creías que los peregrinos son una moda de Instagram, vas tarde. Concretamente, unos 1.200 años tarde.
Todo empezó en el siglo IX. Por aquel entonces, un tal Alfonso II «el Casto», Rey de Asturias, se enteró de que habían encontrado los restos del Apóstol Santiago en un campo perdido de Galicia. ¿Qué hizo él? Pues pillar su mochila (o lo que llevaran entonces) y salir pitando desde Oviedo para verlo con sus propios ojos.
👑 ¿SABÍAS QUÉ…? El primer «influencer» real Alfonso II no solo fue el primero en caminar a Santiago, sino que se aseguró de que todo el mundo se enterara. En aquella época, el Camino servía para consolidar el reino frente a la invasión musulmana. Vamos, que la peregrinación fue el primer gran plan de marketing estratégico de la historia de España. ¡Y funcionó de maravilla!
Así nació el Camino Primitivo, la primera ruta jacobea de la historia. Durante años fue la vía principal, hasta que el Camino Francés le robó un poco de protagonismo porque era más «llano» y fácil. Pero oye, lo auténtico nunca muere, y por eso en 2015 la UNESCO lo nombró Patrimonio de la Humanidad. Caminar por aquí es, literalmente, pisar la historia.

El mapa de la aventura: ¿Cuánto mide y por dónde pasa?
Para que te hagas una idea de la magnitud de la gesta, el Camino Primitivo tiene una distancia total de unos 310-320 kilómetros (dependiendo de las variantes que elijas).
Aunque hoy nos vamos a centrar en su alma asturiana, el recorrido se divide básicamente en dos «mundos»:
- El tramo asturiano (El desafío): Son aproximadamente 150 kilómetros de pura montaña, bosques cerrados y mucha épica. Es la parte más exigente físicamente, pero también la más gratificante visualmente.
- El tramo gallego (La recompensa): Una vez cruzas la frontera en el Alto del Acebo, te quedan otros 160 kilómetros por la provincia de Lugo hasta llegar a Santiago de Compostela. Aquí el terreno se suaviza un poco (solo un poco, no te confíes) y los servicios para el peregrino son más frecuentes.
¿Cuántos días necesito?
Si no quieres terminar con las rodillas en una caja de cartón, lo ideal es reservar entre 11 y 13 días para hacer el Primitivo completo. La parte asturiana suele llevar unas 7 etapas, que son las que vamos a ver ahora con lupa.
Las Etapas del Camino Primitivo en Asturias: ¿Qué te vas a encontrar?
Aquí empieza lo bueno. Vamos a dividir el itinerario por Asturias para que no te pierdas (ni te agobies).

Etapa 1: Oviedo – Grado (El calentamiento)
Sales de la Catedral de San Salvador. Es tradición entrar a verla porque, como dice el refrán: «Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y deja al señor».
- El terreno: Empezamos suave, dejando atrás el asfalto para abrazar el verde asturiano.
- No te pierdas: El ambiente de Grado y su mercado si vas en domingo.
Etapa 2: Grado – Salas (Subiendo el nivel)
Aquí la cosa se pone interesante. Atravesarás bosques que parecen de cuento.
- Punto clave: El Monasterio de San Salvador de Cornellana. Haz una parada técnica ahí, tus ojos (y tu cámara) lo agradecerán.
- El final: Salas es un pueblo medieval precioso con una torre que vigila tus pasos.
🥐 MUST GASTRONÓMICO: Los Carajitos de Salas Si pasas por Salas y no pruebas los Carajitos del Profesor, has fracasado como peregrino. Son unos dulces de avellana que te dan el azúcar necesario para subir cualquier montaña asturiana sin despeinarte. Aviso: crean adicción.
Etapa 3: Salas – Tineo (Donde empiezan las cuestas)
Aviso a navegantes: aquí los gemelos empiezan a quejarse. Es una etapa de subida constante pero rodeada de un paisaje brutal.
- Consejo: Tineo tiene muchísima tradición hospitalera. Disfruta de una buena cena, que la vas a necesitar para lo que viene.
Etapa 4: Tineo – Pola de Allande (La prueba de fuego)
Esta es una de las etapas más duras pero más bonitas. Tienes dos opciones: ir por Pola de Allande o la Ruta de los Hospitales (solo si hace buen tiempo y estás fuerte, porque subes a lo más alto de la montaña).
- Vistas: Infinitas. Te sentirás muy pequeño en mitad de la cordillera.
Etapa 5: Pola de Allande – La Mesa (El mítico Puerto del Palo)
Prepárate para el «jefe final» de Asturias: el Puerto del Palo.
- El reto: Una subida épica hasta los 1.146 metros. Arriba, las fotos son de postal, pero el viento sopla de verdad.
- La bajada: Ojo con las rodillas bajando hacia La Mesa, ¡tómatelo con calma!
🏔️ EL RETO: La prueba de los 1.146 metros Estás a punto de enfrentarte al Puerto del Palo. Dicen que aquí el Camino Primitivo te susurra si estás hecho de otra pasta. Las vistas desde la cima compensan cada gota de sudor. ¡Respira hondo, saca la cámara y siéntete el rey/reina del mundo!
Etapa 6: La Mesa – Grandas de Salime (Vistas de infarto)
El descenso hacia el Embalse de Salime es, sencillamente, espectacular. Verás el agua desde lo alto mientras serpenteas por la ladera.
- Ojo: Después de bajar al embalse, toca volver a subir hasta Grandas. Es el «regalito» final del día.
Etapa 7: Grandas de Salime – A Fonsagrada (¡Hola, Galicia!)
La última etapa puramente asturiana. Te despides del Principado subiendo el Alto del Acebo.
- El cambio: Cruzas la frontera invisible y, de repente… ¡estás en Lugo! A Fonsagrada te recibirá con un buen plato de pulpo para celebrar que has sobrevivido a la parte más dura del Camino.
¿Cuándo lanzarse a la aventura? (O cómo no morir en el intento)
El clima en Asturias es… «especial». Aquí el verde de los paisajes no es gratis; se paga con lluvia. Por eso, elegir bien el mes es la diferencia entre disfrutar de una ruta épica o chapotear en el barro mientras te lamentas de tus decisiones vitales.
- Primavera (Mayo y Junio): Para mí, la época dorada. Los paisajes están verdes radiactivos, los días alargan y no hace un calor de justicia. Eso sí, prepárate para algún chaparrón sorpresa.
- Verano (Julio y Agosto): Es cuando más gente hay, pero ni de lejos se masifica como el Camino Francés. Lo bueno: el tiempo es más estable. Lo malo: en las subidas el sol castiga y algunos albergues se llenan rápido.
- Otoño (Septiembre y Octubre): Una maravilla visual por los colores de los bosques. Septiembre suele ser muy estable, pero en octubre el frío empieza a asomar la patita en las zonas altas.
- Invierno: Solo para profesionales o gente con muchas ganas de sufrir. En el Puerto del Palo la nieve es habitual y muchos albergues cierran. Si no quieres sentirte como en Superviviente, mejor espera a que salga el sol.
💡 CONSEJO PRO: No estrenes botas (en serio) El Camino Primitivo no perdona. Si te compras unas botas monísimas el día antes de salir, tus pies te pedirán el divorcio en la segunda etapa. Úsalas al menos 100 km antes de empezar. Y otro secreto: usa calcetines sin costuras y embadurna tus pies en vaselina cada mañana. Suena raro, pero tus ampollas te darán las gracias.

