Última actualización: abril 2026.
Dicen que en Lisboa el cielo se alcanza en ascensor. Y es que, entre cuesta y cuesta, los elevadores históricos de la ciudad se han convertido en paradas obligatorias para cualquier viajero. Tienen personalidad, mucha historia y, a veces, precios que pueden darte un susto si no conoces el truco adecuado. Súbete conmigo: aquí tienes la guía definitiva para conquistar los elevadores de Lisboa.
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Elevador da Glória: el más popular (y el que salvará tus piernas)
El Elevador da Glória no es solo un transporte; es el aliado número uno de cualquier viajero en Lisboa. Conecta la Plaza de los Restauradores con el Barrio Alto, ahorrándote una de las cuestas más empinadas y «rompe-piernas» del centro.
Es, sin duda, el más concurrido de la ciudad por dos razones:
- El premio final: Su recorrido termina justo al lado del Mirador de San Pedro de Alcántara. Mi consejo: sube al atardecer; las vistas del Castillo de San Jorge con la luz naranja de Lisboa son de esas que no se olvidan.
- Su ubicación estratégica: Te deja en la puerta de la zona de fiesta y restaurantes.
Los vagones son de madera y tienen un diseño tradicional.
🎨 ¿Sabías que…? Aunque lo veas cubierto de graffitis, no es descuido. El Elevador da Glória es un punto neurálgico del arte urbano en Lisboa. De hecho, la propia calle (Calçada da Glória) es una galería oficial de arte callejero donde los artistas intervienen los muros (y el propio ascensor) con permiso municipal. ¡Es el contraste perfecto entre lo clásico y lo moderno!
Elevador da Bica: el más fotogénico (y el rey de Instagram)
Si solo tienes tiempo para un elevador, que sea este. El Elevador da Bica une la animada Rua de São Paulo con el Largo do Calhariz (en el Alto de Santa Catarina). Aunque su trayecto es corto, es pura magia: sus vagones amarillos descienden por una calle estrecha, flanqueada por fachadas con ropa tendida y flores, con el río Tajo asomando al fondo.
Es, sin duda, la postal más icónica y nostálgica de Lisboa. Sus detalles metálicos y su interior de madera te hacen sentir que has viajado cien años atrás.
Mi consejo de oro: Subir (o bajar) al atardecer. La luz dorada de Lisboa rebota en los azulejos de las casas y hace que el reflejo del río brille con una intensidad especial. ¡Prepara la cámara porque no podrás dejar de disparar!
⚙️ ¿Sabías que…? El Elevador da Bica tiene un sistema de seguridad «invisible». Si los frenos fallaran, las ruedas tienen unas pestañas que se encajarían automáticamente en el raíl para detenerlo en seco. Además, es Monumento Nacional desde el año 2002. ¡Es una joya histórica protegida!
Elevador do Lavra: el abuelo (desconocido) de Lisboa
Si huyes de las colas y buscas la Lisboa más auténtica, tienes que venir aquí. El Elevador do Lavra tiene el honor de ser el más antiguo de la ciudad (¡se inauguró en 1884!).
Conecta el Largo da Anunciada con la Rua Câmara Pestana. Al no estar en las rutas turísticas principales, mantiene un aire pausado y vecinal. Aquí no verás palos selfie, sino a los vecinos de toda la vida subiendo la compra o yendo al trabajo en sus pequeños vagones de madera.
Es la experiencia perfecta para disfrutar de la ingeniería clásica de Lisboa sin prisas y sintiéndote, por unos minutos, un lisboeta más.
📜 ¿Sabías que…? Fue el pionero absoluto. Cuando se inauguró, funcionaba con un curioso sistema de contrapeso de agua: se llenaba un depósito en el vagón de arriba para que, por puro peso, hiciera subir al de abajo. Poco después pasó al vapor y, finalmente, se electrificó. ¡Toda una reliquia de la era industrial!
Elevador de Santa Justa: el gigante de hierro
El Elevador de Santa Justa juega en otra liga. A diferencia de los anteriores, no es un funicular que trepa por una cuesta, sino un impresionante ascensor vertical que conecta la parte baja (Baixa) con el barrio del Chiado.
Su estructura de hierro forjado y sus detalles neogóticos parecen sacados de una novela de Julio Verne. Es, sin duda, una de las siluetas más icónicas de la capital lusa.
Un consejo de amigo: Las colas en la base (en la calle Santa Justa) suelen ser desesperantes. Si quieres disfrutar de las vistas sin perder media mañana, intenta ir muy temprano o al anochecer, cuando la estructura se ilumina y Lisboa brilla a tus pies.
💡 El Truco: Si solo quieres las vistas y no necesitas «la experiencia» de subir en el ascensor, puedes llegar a la pasarela superior gratis entrando por detrás del Convento do Carmo. Ahorrarás tiempo y los más de 5 € que cuesta la entrada turística.
Horarios
Elevador da Glória
De 7:15 a 23:55 h. a diario.
Elevador da Bica
- Lunes a viernes: 7 a 21h.
- Sábados, domingos y festivos: 9 a 21h.
Elevador do Lavra
- Lunes a viernes: 7 a 20:30h.
- Sábados, domingos y festivos: 9 a 19:55h.
Elevador de Santa Justa
- Mayo a octubre y Pascua: 7:30 a 23h.
- Noviembre a abril: 7:30 a 21:50.
¿Cuánto cuesta subir a los elevadores? (Tarifas 2026)
Moverse por las alturas de Lisboa tiene truco. Dependiendo de cómo pagues, la broma te puede salir cara o ser un chollo:
- Billete sencillo (pago a bordo): Es la opción que debes evitar. Si compras el billete directamente al subir, el precio se eleva a unos 4,50 € en los funiculares y llega hasta los 6,00 € en el Elevador de Santa Justa. ¡Un castigo para el bolsillo!
- Tarjetas Navegante (antiguas 7 Colinas / Viva Viagem): Son tarjetas recargables que cuestan 0,50 € y duran un año.
- Billete diario (24h): Por unos 6,80 €, tienes viajes ilimitados en metro, bus, tranvía y todos los elevadores.
- Modo Zapping: Recargas saldo y cada viaje en los elevadores te sale por unos 1,70 € aprox. Es, sin duda, la opción más inteligente si vas a usarlos de forma puntual.
- Lisboa Card: La opción «todo incluido»
La Lisboa Card es la tarjeta turística personal por excelencia. Se activa con el primer uso e incluye viajes ilimitados en toda la red de transporte (metro, buses, tranvías y, por supuesto, los elevadores de Carris), además de trenes a Sintra o Cascais y entradas a museos.
Hay pases de 24, 48 y 72 horas. Si quieres profundizar más, visita este post en el que te cuento mi experiencia real con ella.
💡 ¡Consejo de ahorro! Ni se te ocurra pagar el billete al subir al elevador. Si usas la tarjeta Navegante en modo Zapping, el viaje te cuesta menos de la mitad. Ese dinero que te ahorras te da para un par de pastéis de Belém. ¡Avisado quedas!
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