Descubre los aljibes medievales de Teruel: historia y curiosidades

Teruel  alberga en su subsuelo una de las infraestructuras más fascinantes de la Edad Media: los aljibes. Hoy en día, estos aljibes son un testimonio del ingenio arquitectónico medieval y pueden visitarse como parte del patrimonio cultural de Teruel. En este post te cuento cómo visitarlos.

Abierto todos los días de 11 a 14h. y de 17 a 19h.

Cerrado el viernes, sábado, domingo, lunes y martes del mes de julio que coincida con la celebración de ‘La Vaquilla del Ángel’, y los días 24 y 25 de diciembre.

  • General: 1,30€. 
  • Reducida: 1€.
  • Niños de 7 a 14 años: 1€.

Se puede visitar conjuntamente con la muralla. El precio entonces sería de:

  • General: 2,20€. 
  • Reducida: 1,70€.

La palabra aljibe proviene del árabe y hace referencia a una cisterna cubierta con una bóveda de cañón o apuntada, generalmente construida en ladrillo. Su función principal era almacenar agua para el consumo humano, obtenida a través del agua de lluvia o transportada desde ríos, acequias y fuentes mediante carros y toneles.

Hay varios tipos de aljibes. Algunos se excavaban en roca y recolectaban agua de lluvia mediante surcos tallados en piedras, dirigiéndola a depósitos subterráneos. Construir un aljibe era muy costoso, por lo que solo las familias ricas podían tener uno. La mayoría de las personas usaba pozos, tinajas y cántaros para almacenar agua.

La villa de Teruel fue fundada en 1171 por el rey Alfonso II de Aragón. Su ubicación en una colina, por un lado, facilitaba la defensa militar; sin embargo, dificultaba el acceso al agua potable, ya que los ríos principales estaban fuera de las murallas. Como consecuencia, durante un asedio, la vida en la ciudad se volvía especialmente difícil, pues los pozos disponibles no podían abastecer a toda la población.

Conscientes de este problema, las autoridades medievales impulsaron la construcción de aljibes como una solución efectiva para garantizar el suministro de agua en épocas de escasez y, además, durante los continuos conflictos que marcaron la historia de la ciudad.

En 1347, el rey Pedro IV de Aragón otorgó a Teruel el rango de ciudad en reconocimiento a su lealtad en los conflictos de la época. No obstante, la situación estratégica de Teruel la mantuvo en un constante estado de alerta ante guerras y enfrentamientos, lo que, a su vez, hizo aún más necesario contar con un sistema de almacenamiento de agua eficiente.

Por esta razón, en 1374, Pedro IV ordenó la construcción de tres aljibes públicos en un punto estratégico de la ciudad. La idea era aprovechar los desniveles del terreno para canalizar el agua de lluvia de manera eficiente. Así, el lugar elegido fue la actual Plaza del Torico (antigua Plaza del Mercado), ya que su posición geográfica permitía recolectar agua de las distintas vertientes y conducirla a los depósitos subterráneos.

El encargado de la obra fue el maestro Brahem Bellito, un experto constructor del estilo mudéjar que, además, participó en importantes edificaciones en Aragón. Se tiene constancia documental de la existencia de tres aljibes; sin embargo, hasta la fecha, solo dos han sido descubiertos: el Aljibe Fondero y el Aljibe Somero. Ambos se encuentran en el subsuelo de la actual Plaza de Carlos Castel.

Lamentablemente, la construcción de los aljibes sufrió un retraso debido a un trágico accidente en 1373, cuando el colapso de una bóveda provocó la muerte de 23 obreros. A este suceso se sumaron los constantes conflictos bélicos de la época, lo que, en consecuencia, demoró aún más la finalización de las obras.

Finalmente, en 1411, se llevaron a cabo trabajos de limpieza y reparación de los canales de los aljibes. Además, se decidió cerrar el brocal de acceso con bisagras y un aldabón, posiblemente para evitar robos de agua, mantener su calidad y, sobre todo, controlar el suministro diario.

Los aljibes de Teruel siguen las tradiciones constructivas heredadas de los romanos. A partir del siglo I a.C., comenzaron a usarse roca caliza y bóvedas de cañón hechas de hormigón de cal (opus caementicium). Este método permitió construir cisternas más amplias y resistentes, mejorando el almacenamiento de agua.

Las cisternas griegas eran largas, estrechas y poco profundas, con cubiertas planas de losas de piedra. En cambio, los romanos hicieron cisternas más anchas y profundas, usando bóvedas resistentes. Gracias a esto, lograron mayor eficiencia en la acumulación de agua.

En el siglo XVII, llegó el arquitecto francés Quinto Pierres Vedel. Con la construcción de un nuevo sistema de abastecimiento, el Aljibe Fondero dejó de usarse como depósito. Entonces, fue reutilizado como bodega para la Taberna Vieja, de propiedad concejil. Este cambio transformó la función de los aljibes e integró su uso en la vida cotidiana.

Hoy en día, los visitantes pueden explorar dos aljibes medievales: el Aljibe Fondero y el Aljibe Somero. Ambos forman parte del patrimonio histórico de Teruel. Además de su importancia histórica, permiten comprender la evolución de las infraestructuras hidráulicas a lo largo del tiempo.

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