Cómo visitar el Castillo de Cuéllar en Segovia

El Castillo de Cuéllar es uno de los monumentos más importantes de la provincia de Segovia. Se encuentra en la villa de Cuéllar, dentro de un entorno histórico muy bien conservado.

En este post te cuento todo lo que necesitas saber para preparar tu visita al recinto del Castillo de Cuéllar. Si, además estás pensando pasar más tiempo conociendo este lugar segoviano, aquí te dejo un post con lo más destacado.

Las visitas al castillo solo pueden realizarse con guía:

  • de octubre a junio: a las 13 y a las 16:30h.
  • julio y agosto: 11, 13, 17 y 19h. (para las visitas a las 11 y a las 19h. mejor consultar disponibilidad).
  • septiembre: 13 y 17h.

También puedes disfrutar de visitas teatralizadas:

  • sábados, domingos y festivos: 11, 11:30, 16:30, 17h. (excepto del 10 de enero al 10 de febrero).
  • espectáculo «Castillo de Ánimas»: del 1 de noviembre al 1 de diciembre.

Se recomienda consultar de manera previa a la visita la disponibilidad o posibles cambios en los horarios. Contacta con el 621195820, para informarte.

El castillo cierra el 1 y 6 de enero y el 24 y 25 de diciembre todo el día. El 5 de enero y el 31 de diciembre por la tarde. El 13 de abril, 30 de agosto y 25 de septiembre cierra por festivo local.

Visitas guiadas: 

  • general: 4,50€
  • niños de 5 a 12 años: 3,50€

Visitas teatralizadas: se ofrece un paquete turístico que incluye la visita teatralizada, el centro de arte mudéjar y las murallas):

  • general: 10€
  • niños de 5 a 12 años: 6€

El castillo de Cuéllar es una fortaleza muy antigua. La primera vez que aparece en documentos es en 1306, aunque hubo construcciones anteriores en la misma zona. 

Durante la Edad Media cambió varias veces de manos. Fue lugar seguro para nobles y reyes en tiempos difíciles. Por ejemplo, la reina María de Molina buscó refugio allí durante un conflicto.

En 1464, el rey Enrique IV de Castilla otorgó el castillo y la villa al primer Duque de Alburquerque, Beltrán de la Cueva. Desde entonces pasó a ser conocido como el castillo de los Duques de Alburquerque. 

A lo largo de los siglos XIX y XX, el castillo vivió momentos muy distintos. Fue cuartel durante la Guerra de la Independencia, cuando las tropas españolas y francesas luchaban por el control del país.

Ya en el siglo XX, durante la dictadura, el castillo se convirtió en prisión política y cárcel común. Más tarde también sirvió como sanatorio para enfermos de tuberculosis. 

En 1931 la fortaleza fue declarada Monumento Artístico Nacional, un reconocimiento oficial a su valor histórico. 

Tras años de abandono y deterioro, en 1972 el Ministerio de Educación intervino para salvar el edificio. Se restauró y se adaptó para uso educativo. 

Hoy en día, parte del castillo está ocupada por un instituto educativo. También alberga la Oficina Municipal de Turismo y archivos históricos.

El Castillo de Cuéllar combina elementos de fortaleza y de palacio. Está construido sobre una colina y domina el casco urbano de la villa.

Su planta es rectangular, con murallas y torres en las esquinas. Tres de estas torres son circulares. Alrededor hay un foso seco que servía de defensa. Frente a las murallas se construyó una falsabraga, un muro adelantado con pequeñas torres para proteger el recinto principal. 

La arquitectura que vemos hoy responde a varias épocas. Predominan los estilos gótico y renacentista, fruto de las ampliaciones y cambios que se hicieron desde el siglo XV. 

La fachada sur destaca por su galería renacentista con varios arcos. Bajo ella hay balcones y ventanales que se abren al exterior. 

En el interior hay un patio central rodeado de columnas. Sobre ellas se alzan galerías con arcos rebajados del siglo XVI. 

Las techumbres de los salones son ricas en artesonados de estuco y vigas talladas, elementos decorativos que reflejan el gusto renacentista. 

También se encuentran restos de la arquitectura más antigua, de tipo mudéjar, especialmente en la antigua puerta sureste. Estos elementos muestran el uso de ladrillo y arcos sencillos que formaron parte de las defensas iniciales del castillo. 

En conjunto, el castillo es un ejemplo claro de cómo una fortaleza medieval evolucionó a un palacio señorial con espacios más abiertos y decorativos sin perder su carácter defensivo. 

Las murallas de Cuéllar son un elemento clave del conjunto histórico de la villa. Fueron construidas desde la repoblación cristiana en el siglo XI y se siguieron levantando y reformando entre los siglos XII y XVI. 

Este recinto no era solo un muro. Era una defensa que protegía a la población y marcaba el límite de la villa. Dentro de ellas se acumulaban casas, calles y plazas. 

Hay dos recintos principales. El superior, más próximo al Castillo, y el inferior, que rodea el casco urbano. Ambos están reforzados con una contramuralla que añade más defensa al conjunto.

Las murallas tienen más de 2 000 metros de longitud y se conservan varias puertas y tramos de muro. Cada puerta era una entrada controlada, con arcos y pasos que regulaban el acceso a la villa. 

Además de su función militar, las murallas tenían otros usos. Servían para cobrar tributos por el paso de mercancías y personas. También aislaban la villa en momentos de epidemias y reforzaban la autoridad de quienes gobernaban Cuéllar.

Su posición en la parte alta del municipio las hace visibles desde muchos puntos. Esto no era casual. Desde allí se podía vigilar el entorno y advertir de posibles peligros. 

En 1931 las murallas se declararon Monumento Histórico Artístico por su valor histórico y patrimonial. 

Al tramo norte accedes de forma libre y gratuita por el arco de San Basilio. En cuanto al tramo sur, más largo, necesitas comprar una entrada en el castillo con un precio de 1,50€.

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