Qué ver en Vlieland, la joya de las islas frisias

Puede que nunca hayas oído hablar de Vlieland, pero es uno de los destinos más queridos por los holandeses. Esta pequeña isla forma parte del grupo de las islas frisias, situadas en el mar de Wadden, al norte de los Países Bajos. Es un lugar tranquilo, con playas inmensas, dunas y senderos perfectos para recorrer en bicicleta. Pasar unos días en Vlieland es una forma estupenda de desconectar y disfrutar de la naturaleza. Y si tienes tiempo, merece la pena visitar también otras islas frisias, cada una con su propio encanto.

En este post te cuento todo lo que necesitas saber sobre Vlieland, a ver si te animo a que la visites.

Viaja SIEMPRE con seguro de viaje. Aquí te dejo un 5% de descuento en Heymondo.

Vlieland es una de las islas frisias occidentales, situada en el mar de Wadden, al norte de los Países Bajos. Se encuentra entre las islas de Texel y Terschelling, y es la segunda más despoblada del país, solo por detrás de Schiermonnikoog. La isla tiene unos 1.100 habitantes y una superficie de poco más de 40 kilómetros cuadrados.

En su extremo oeste se extiende el Vliehors, una gran llanura arenosa parecida a un desierto, usada en parte para ejercicios militares. En esa zona existió antiguamente un segundo pueblo, West-Vlieland, que desapareció en el siglo XVIII tras varias inundaciones. Hoy solo queda un núcleo habitado, Oost-Vlieland, donde viven todos los residentes permanentes.

Vlieland está rodeada por el mar del Norte al norte y por el mar de Wadden al sur. Su paisaje está formado por dunas, playas amplias y zonas naturales donde anidan numerosas aves. La isla se separó del continente durante una gran inundación en 1287, y desde entonces ha mantenido su carácter aislado y tranquilo. Es un destino muy apreciado por quienes buscan disfrutar de la naturaleza y una experiencia diferente en los Países Bajos.

La única forma de llegar a Vlieland es mediante un ferry.

La empresa que opera los ferris que van de Harlingen Haven a Vlieland es Rederij Doeksen. Aquí te dejo su web, donde podrás comprar los billetes para la travesía, que dura una hora y media. El precio del billete ronda los 22€.

Los ferris cuentan con espacios interiores cómodos y zonas exteriores desde donde se puede disfrutar de las vistas del mar de Wadden, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Durante el trayecto es habitual ver aves marinas y, en ocasiones, focas descansando en los bancos de arena. 

Hay también servicio de bebida y comida y conexión a internet y enchufes. Si quieres llevar bici o mascota, está permitido, solo tienes que indicarlo al comprar el billete. 

Los horarios de salida de los barcos son:

  • 9:10
  • 14:10
  • 19:10

Si quieres saber cómo puedes llegar desde el aeropuerto de Schiphol, te lo cuento en este post. Y si viajas desde cualquier otro punto de Países Bajos en tren, en este otro enlace te dejo consejos para usar este medio de transporte.

El clima de Vlieland está muy influido por el mar del Norte y el mar de Wadden, lo que lo convierte en uno de los más suaves de los Países Bajos. Gracias a su posición costera, las temperaturas extremas son poco frecuentes. En verano, los días que superan los 25 °C son contados, y alcanzar los 30 °C ocurre solo cada pocos años. En invierno, las heladas son moderadas y los días en que el termómetro no sube de 0 °C son muy escasos.

Vlieland también destaca por tener más horas de sol que la mayoría del país, algo que comparten las islas frisias occidentales. El viento, en cambio, es un compañero constante: sopla con fuerza la mayor parte del año y no es raro que haya temporales varios días cada invierno. En conjunto, el clima de la isla es templado, ventoso y agradable, ideal para disfrutar del paisaje sin temperaturas extremas.

La historia de Vlieland está marcada por el mar y por las transformaciones que este ha provocado a lo largo de los siglos. La isla se formó tras la gran inundación de 1287, cuando las aguas separaron esta zona del continente y dieron origen al mar de Wadden. En aquel tiempo, el territorio era más extenso y llegaba a unirse con lo que hoy es el norte de Texel. Sin embargo, las tormentas y la erosión fueron reduciendo su tamaño.

En 1736 desapareció su segundo pueblo, West-Vlieland, después de sufrir repetidas inundaciones. Sus habitantes habían intentado reconstruirlo durante años, pero finalmente el mar terminó por reclamarlo. Desde entonces, Oost-Vlieland es el único núcleo habitado de la isla.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Vlieland formó parte del Muro Atlántico, el sistema defensivo que los alemanes construyeron a lo largo de la costa. Se instalaron baterías antiaéreas y llegó a haber más soldados que residentes. En 1942, los ocupantes transfirieron la isla de la provincia de Holanda Septentrional a Frisia, y esa división administrativa se mantuvo tras el final de la guerra.

El idioma local también refleja esta historia. En Vlieland no se habla frisón, sino que existió un dialecto propio, el vlielands, emparentado con los de Holanda Septentrional. La última persona que lo hablaba murió en 1993. Además, la isla vio nacer en 1640 a Willem de Vlamingh, un navegante y explorador que participó en expediciones hacia Nueva Holanda, el actual territorio australiano.

Oost-Vlieland es el único pueblo de la isla y el lugar donde vive casi toda su población. Su nombre significa “Vlieland del Este”, ya que se encuentra en la parte oriental de la isla. En él residen algo más de mil personas, que conviven en un entorno tranquilo y muy cuidado.

El pueblo se organiza alrededor de la Dorpsstraat, una calle principal donde se concentran la mayoría de las tiendas, cafeterías y servicios. Oost-Vlieland conserva el encanto de los pueblos tradicionales neerlandeses, con casas bajas, fachadas pintadas y un ambiente relajado durante todo el año.

Está considerado un conjunto histórico protegido, por lo que su trazado y su arquitectura se mantienen prácticamente intactos. Junto al pueblo se encuentra el puerto, punto de llegada de los ferris que conectan la isla con el continente. A pesar de recibir visitantes cada verano, Oost-Vlieland mantiene su ritmo pausado y esa sensación de vida insular que lo hace especial.

Moverse por Vlieland es sencillo, ya que se trata de una isla pequeña y muy tranquila. No hay coches privados para los visitantes, por lo que las dos formas principales de desplazarse son el autobús y la bicicleta.

El transporte público se limita a una sola línea de autobús que parte del puerto, justo donde llega el ferry desde Harlingen. Desde allí, el recorrido pasa por Oost-Vlieland y continúa hasta la zona del Vliehors, en la costa del mar de Wadden. Los horarios son limitados y varían a lo largo del día, por lo que conviene consultarlos antes de viajar. La tarjeta OV-Chipkaart es válida en la isla, pero si no la tienes basta con pasar tu tarjeta de crédito al subir y bajar (importante acordarse que es en los dos momentos).

Aun así, la mejor manera de recorrer Vlieland es en bicicleta. Hay varias empresas de alquiler situadas tanto en el puerto como en el pueblo, y ofrecen bicicletas normales o eléctricas durante todo el año. Conviene reservar con antelación, sobre todo en temporada alta.

La isla está perfectamente adaptada para los ciclistas. La mayoría de las carreteras son carriles bici o vías compartidas con muy poco tráfico, lo que las hace seguras y agradables. Además, casi todos los lugares de interés cuentan con aparcamientos para bicicletas. Pedalear por Vlieland es, sin duda, la forma más práctica y placentera de conocerla.

En el centro de Oost-Vlieland se encuentra el Museum Tromp’s Huys, el edificio más antiguo de la isla. Data de finales del siglo XVI y alberga una colección de arte, objetos históricos y recuerdos de la pintora Betzy Akersloot-Berg, que vivió aquí a finales del siglo XIX.

A pocos metros se levanta la iglesia de San Nicolás (Nicolaaskerk). Su historia se remonta al siglo XIII y su arquitectura la diferencia de las iglesias del continente. Muy cerca se encuentra también el antiguo ayuntamiento, uno de los edificios más característicos del pueblo.

El faro de Vlieland (Vuurduin) es uno de los símbolos de la isla. Se construyó en 1876 y se alza sobre una de las dunas más altas de los Países Bajos. Desde su cima, las vistas sobre el mar del Norte y el mar de Wadden son impresionantes. Se puede visitar en horarios concretos con guía local.

La Segunda Guerra Mundial dejó su huella en Vlieland. En el Bunker Museum WN-12H, excavado en las dunas, se conservan restos del sistema defensivo alemán y objetos originales de la época.

Otro lugar curioso es el Vlielander Kaasbunker, una antigua fortificación subterránea transformada en fábrica de queso artesanal. En sus visitas guiadas se explica cómo se elabora el queso local y se pueden probar distintas variedades.

Gran parte de la isla está cubierta por dunas, playas y bosques. Es un paraíso natural donde el silencio y la brisa marina acompañan cada paseo. Lugares como Kroon’s Polders y Bomenland son refugio de una gran variedad de aves, especialmente durante las migraciones.

Vlieland es uno de los mejores destinos de los Países Bajos para el avistamiento de aves. En los miradores y observatorios naturales se pueden ver charranes, gaviotas, zarapitos, garzas y muchas especies más.

Una de las actividades más populares es el recorrido con el Vliehors Expres, un enorme camión todoterreno que cruza los arenales del extremo occidental, conocidos como Vliehors. Este desierto costero, llamado también “el Sahara del Norte”, ofrece paisajes únicos y la oportunidad de ver focas descansando en la orilla.

También se puede disfrutar del mar con los paseos en barco de Phoca Wadden Tours, ideales para observar la fauna marina y las focas que habitan el mar de Wadden.

Vlieland es una isla perfecta para moverse en bicicleta o caminando. La mayoría de las carreteras son de uso compartido y el tráfico es mínimo, por lo que las rutas son seguras incluso para quienes no están acostumbrados a pedalear.

Explorar la isla a tu ritmo te permitirá disfrutar de su esencia: paisajes amplios, aire puro y una sensación de calma difícil de encontrar en otros lugares.

Este artículo incluye enlaces de afiliado. Si reservas a través de ellos, yo gano una pequeña comisión sin coste adicional para ti. Puedes consultar el código ético y la política de afiliados de este blog pinchando aquí.

Te puede interesar...

2 comentarios

  1. Qué lugar tan chulo, nunca había escuchado hablar de él y me ha encantado conocerlo de tu mano.

    1. Yo no tenía ni idea tampoco. Me gustó mucho. En general, Países Bajos es un lugar con ciudades y pueblos súper bonitos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *